La noche justo antes de los bosques


Extraño y apasionante viaje por La noche justo antes de los bosques. Un complejo monólogo dirigido con gran acierto por César Barló y con una interpretación apabullante de José Gonçalo Pais.

Obra que exige al espectador dejarse llevar y reflexionar después, pausadamente, para terminar de degustar este exótico plato.





En las calles nocturnas de una ciudad, bajo la lluvia, deambula un ser marginal de la sociedad. Busca un lugar donde poder dormir, alguien que lo acoja tras una noche de copas, aborda transeúntes para dialogar y compartir. En su errático discurso, este agitado vagabundo, nos lanza sus pensamientos como dardos, comparte historias de su vida, nos increpa con rabia, nos expone su fragilidad.

Individuo que rehuye la vida convencional, que no acepta la sociedad actual, la esclavitud del trabajo rutinario, las reglas del capitalismo. Prefiere malganarse la vida a participar en el estatus establecido. Un hombre que busca la amistad y el amor en el ambiente hostil y deshumanizado en que se ha convertido nuestra ciudad, donde el que es diferente es señalado, rechazado. Una persona proscrita que intenta vivir conforme a sus ideas, buscar un hueco en este mundo donde no sea tan difícil que nos amen.

La obra mantiene el ritmo febril que el personaje requiere, su acelerado discurso y sus momentos de agotamiento, de introspección, de mirada hacia sí mismo (utiliza una cámara de vídeo para grabarse y vemos su imagen reflejada en un muro).

La escenografía es concisa, contundente. Una calle con una línea amarilla, la pared frente a nosotros con unos espejos que distorsionan la imagen del actor y la nuestra, un muro y, en frente de ese muro, una tarima en la que se figura la base de un puente, con sus pintadas.

José Gonçalo Pais llena la escena con sus palabras, su expresividad, su cuerpo, sus movimientos, su danza por el suelo, las paredes, las columnas... nos envuelve, nos arrastra.

La dirección y la interpretación marcan los ritmos que la obra necesita, acelera y desacelera, nos agarra con un movimiento cautivador que sorprende ante un texto que podría resultar árido, frío, aunque lleno de poesía.

Como decía al principio, una obra compleja, no apta para públicos que buscan algo cómodo. Habrá admiradores de este texto y público que, sin ser atrapados por el mismo, caerán por la fuerza del actor.







Texto: Bernard-Marie Koltès

Dirección: César Barló

Intérprete: José Gonçalo Pais

Espacio escénico: Jacobo García

Producción: Alma Viva

Teatro: La Puerta Estrecha 5 octubre a 30 noviembre de 2017

Se estrenó esta versión en 2014

Duración: 75 minutos

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