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Con los ojos cerrados



Un personaje encantador que nos cuenta cómo se adapta a su nueva vida, sus costumbres, sus amistades... un individuo convencido de sus buenas intenciones (o así se justifica) y que, tras su inocente máscara, esconde un monstruo perturbador.






En esta crítica evito dar ciertos detalles que deberían descubrirse durante la representación y que son claves para captar toda su energía y significado.


"Con los ojos cerrados" es un monólogo que da voz al pensamiento de Bruno. Es un hombre de gustos exquisitos, lector de "Yo, Claudio", enamorado de la tranquilidad de su hogar. Conoce a poca gente, hace amistad con un niño que juega al fútbol en el barrio donde vive.

Bruno sonríe con frecuencia, busca las palabras adecuadas y nos inquieta enseguida porque no nos da confianza, se esfuerza demasiado por contarnos lo buena persona que es, la importancia del amor...

Bruno es un personaje que detestamos y poco a poco nos va repugnando más, no queremos que siga describiendo con detalle su historia y, todavía menos, con esa mirada benevolente que nos ofrece de sí mismo.


Es una obra que podríamos ver como un thriller que parte de la cotidianidad, del retrato de un tipo tranquilo y que nos adentra progresivamente en un mundo turbio al que no queremos asistir y cuyo desenlace nos sorprenderá.


El texto juega con la ambigüedad psicológica del personaje que provoca en el espectador un rechazo y una gran incomodidad por asistir como testigos en primer plano, a corta distancia (es una obra que gana fuerza en una sala pequeña como Nave 73).

Aunque sea muy escaso el contenido de lo relatado, la riqueza del retrato representado estriba precisamente en esa doble visión de los acontecimientos: el plano profundamente subjetivo de la mirada propia y la percepción contraria del espectador que, de forma paradójica, obtiene a través de lo narrado por el personaje.


Es una lástima que este retrato sea tan desnudo, apenas una semblanza de su vida en el domicilio y una referencia a una anciana pesada, que además son los puntos que alarga y enlentece algo el ritmo de la representación.



La magnífica interpretación de Marc Parejo, plena en matices (en mirada, gestos, sonrisa y tono de voz), ha sido fundamental para la credibilidad y la implicación emocional del que ve esta representación. Impresionante cómo nos acerca y envuelve su personaje.

La dirección de Sergio Toyos es firme para evitar cualquier exceso, marca los tiempos para ir descubriendo el trasfondo de la historia (aunque se demora demasiado en detalles cotidianos insustanciales al principio) y permite que el monólogo respire, silencios, gestos que cuenten más que las palabras. En definitiva, transmite en escena la sutileza que precisa esta dura obra.



"Con los ojos cerrados" es una representación necesaria, reveladora y áspera para estómagos que puedan digerir píldoras indigestas.




Texto: Luca Pizzurro

Adaptación y dirección: Sergio Toyos

Actor: Marc Parejo

Voz en off: Imanol Arias y Daniel Aguilar

Ayudante de dirección: Gabi de Mulder

Música original: Naiel Ibarrola

Iluminación: Juanjo Llorens

Sonido: Javier Isequilla

Producción: Nicolas Degliantoni y Maniac Producciones

Teatro: Nave 73 Del 3 al 31 de marzo de 2023

Duración: 60 minutos






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