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Hacia la boda (1995) de John Berger



John Berger nos hace viajar por Europa a través de varios personajes para acercarnos a su paisaje rural, urbano y humano y hacernos testigos de su civilización. En su estilo fragmentario, lírico, reflexivo y sencillo, vamos viajando por el alma humana desde la observación fugaz. En el tumulto de nuestras vidas hay momentos para la mirada pausada, sin objetivo ni dirección, lo que no quiere decir sin sentido. Una mirada a la persona de al lado, a la naturaleza que nos rodea, al movimiento de las ciudades o la tranquilidad de los pueblos; una conversación que crece sin rumbo, un encuentro fortuito que nos ofrece algo que no buscábamos. Viajar es dejarse llevar, siempre aprender si se mira y se escucha. Leer este libro es esto, seguir un camino con sencillez que nos deja una semilla.







Un ciego en el barrio ateniense de Plaka vende támata, exvotos. Un día se le acerca un hombre, un ferroviario que le compra un corazón de hojalata para su hija Ninon. La voz del ciego se une a la de la joven Ninon y, poco poco, nos adentraremos en la historia de ésta en torno a su boda. Su padre viajará desde Francia en moto y su madre desde Eslovaquia en autobús, hacia Italia. Diferentes personajes irán apareciendo en este viaje que puede estar en la imaginación, en las voces que escucha o cree escuchar el ciego.



La fragmentación es una forma habitual de escribir en John Berger, por eso no extraña que alguno de sus mejores libros se encuentre en colecciones de cuentos. Esta brevedad característica en el autor, en volumen, capítulos y episodios, le permite una libertad de esbozos y estilo poético que perdería en una estructura puramente narrativa o, simplemente, no sería él. Como pintor, transfiere ese espíritu a la literatura. Sus libros nos llevan a la observación, lírica y analítica, al tiempo de reflexión que permite aproximarse al alma de lo representado, es el trazado discontinuo que va complementando diferentes capas. A veces cuesta un poco saber, en cada breve episodio, quién lo relata y en qué parte de la historia nos encontramos.


A Berger le interesa el mundo occidental que se ha ido construyendo, las personas que quedan rezagadas por la pobreza frente a esa civilización que se nos presenta como progreso pero que también es aniquilación de tradiciones existenciales. Siempre con una mirada positiva, contando las experiencias de lo vivido de forma sencilla, sin recargar el lenguaje. Su literatura es la lírica de la sencillez que no busca belleza en sí misma, es manifestación de su propia vena.


Cuando un libro no sigue un discurso lineal, es más sensible a las irregularidades, al desequilibrio de un párrafo en relación con otro, en aciertos y en desinterés desde el punto de vista del lector. Por eso, sus libros tienen lectores fieles y a muchos neófitos desconcierta. Sus obras son dibujos, trazos que configuran una historia que, a través de unos personajes, constituye un relato de nuestro mundo.

En "Hacia la boda" hay menos aciertos que en otros libros. El aparente hilo conductor de la historia, a través del ciego, está forzado, aparcado, y el autor se acuerda de esa voz al final de la historia y reconduce ese recurso. Más clara es la narración de Ninon que se intercala en recuerdos del pasado y proyectos del futuro.

Hay un episodio poco verosímil, injustificable: el ferroviario, en su viaje, entra en un museo arqueológico y levanta una vitrina con un collar y no pasa nada. La escena de la boda resulta excesiva, pero en cambio hay otros momentos inolvidables como la conversación de la madre con el compañero calvo del autobús o la fragilidad de Ninon. Es la irregularidad que antes he mencionado y que no permite que el libro adquiera más relevancia.


Este párrafo contiene spoiler:

Además del retrato de las gentes y los paisajes, hay un tema importante en la novela: el sida. En una época en la que no había tratamientos que convirtieran la enfermedad en algo crónico y no fuera terminal, se afronta la enfermedad, y la perspectiva de una vida corta, con valentía. Aunque nos muestra la cara discriminativa, la rabia y el miedo, encara la vida con un futuro corto en el que el amor tiene cabida. No es un viaje hacia el fin sino un viaje hacia una boda y el amor.



En estas frases casi iniciales del libro el autor ya nos deja intuir que la historia contada por el ciego pueda tener una parte de sueño. El ciego nos dice:

"Las voces, los sonidos, los olores son ahora un regalo para mis ojos. Escucho o inhalo y entonces veo como en un sueño. Escuchando la voz de Ninon, vi rodajas de sandía cuidadosamente colocadas en una bandeja, y supe que si volvía a oírla, la reconocería al instante."

Y otra pista: "La ceguera es como el cine, pues sus ojos no están a ambos lados de una nariz, sino donde la historia lo requiera"


Una maravilla cómo Berger sabe expresar sus observaciones y pensamientos, con un lenguaje que nos produce un dulce y amargo placer.



Si os interesa este autor, en este blog tenéis la crítica de "Una vez en Europa".




Editorial: Alfaguara

Páginas: 187

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